Mi historia

2 de marzo de 2010

 

Hola, mortales

Yo no fui mordida por nadie.
Soy una especie especial dentro del mismo vampirismo, como una excepción.

Una noche que estaba jugando con mi familia a un juego de mesa, todos reíamos y yo también, disfrutaba de toda mi familia, hermosa y querida, era mi mayor tesoro.
Yo era plenamente feliz, pues presentaba una inteligencia mayor de lo normal y mis padres y mi hermano estaban orgullosos de mí, aunque yo siempre intenté disimularlo porque no me gustaba destacar.

Era una chica normal, más bien tirando a gordita, con el pelo castaño claro y los ojos azules. No me gustaba ningún chico porque no creía en el amor, ni creo.

Esa noche, al irme a dormir, me encontraba muy mal, las piernas me dolían como si tuviera mil moratones, los dientes no me cerraban bien y me dolía la mandíbula. Tenía un calor muy extraño, ya que yo siempre tendía a sentir frío y subí a mi habitación a dormir.
En cuanto apagué la luz el corazón me empezó a latir fuertemente, creía que se me iba a salir del pecho y mi cabeza daba vueltas.

Me dormí.

Al día siguiente me encontraba realmente bien, fuerte como un bisonte, veloz como un puma y bella como la luna.

Bajé las escaleras y me miré al espejo de mi baño.

Aluciné.

Mis ojos eran grises i alargados, mi cabello más dorado y mi figura completamente bella.
Pensé porqué mi corazón no daba un vuelco y porqué no me sorprendía.

Entonces sentí mi corazón pero muy débilmente. Probé a pararlo y se paró. Probé a querer moverlo y se movió. Genial! Un corazón que obedece mis órdenes.

Sonreí y pude ver unos dientes realmente perfectos y sanos. Mi propia imagen me deslumbraba...Salí al salón y mi madre se asustó porque se pensaba que era una intrusa...Jaja

Se lo expliqué todo y así uno por uno, a mi padre y a mi hermano. Se quedaron mudos y yo intenté hacer algo... Cojí un vaso pero en el intento se me rompió así que era eso, mis pensamientos no fallaban.
Caminé deprisa y me dí con la pared en medio segundo (Pues si la pared estaba más lejos!!).

Guau...

Y la última cosa (en realidad la penúltima pero la última cosa no la quería hacer delante de mi familia).
Probé comida.

Puaj, asqueroso.

Curiosamente, no sentía ganas de "beberme" a mi familia. Eran demasiado queridos para mí, y aún lo son.
Me han aceptado como soy y tratan de facilitarme las cosas, y lo más importante, no me han rechazado por ser lo que soy y me tratan como antes, que se agradece bastante, ya que nadie lo hace.


1 comentarios:

KaRoL ScAnDiu dijo...

Tienes muchos premios querida, pasa a por ellos...http://deseoyoscuridad.blogspot.com/2010/04/muchos-premios-recibidos-y-para_26.html