Mi historia

2 de marzo de 2010

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Hola, mortales

Yo no fui mordida por nadie.
Soy una especie especial dentro del mismo vampirismo, como una excepción.

Una noche que estaba jugando con mi familia a un juego de mesa, todos reíamos y yo también, disfrutaba de toda mi familia, hermosa y querida, era mi mayor tesoro.
Yo era plenamente feliz, pues presentaba una inteligencia mayor de lo normal y mis padres y mi hermano estaban orgullosos de mí, aunque yo siempre intenté disimularlo porque no me gustaba destacar.

Era una chica normal, más bien tirando a gordita, con el pelo castaño claro y los ojos azules. No me gustaba ningún chico porque no creía en el amor, ni creo.

Esa noche, al irme a dormir, me encontraba muy mal, las piernas me dolían como si tuviera mil moratones, los dientes no me cerraban bien y me dolía la mandíbula. Tenía un calor muy extraño, ya que yo siempre tendía a sentir frío y subí a mi habitación a dormir.
En cuanto apagué la luz el corazón me empezó a latir fuertemente, creía que se me iba a salir del pecho y mi cabeza daba vueltas.

Me dormí.

Al día siguiente me encontraba realmente bien, fuerte como un bisonte, veloz como un puma y bella como la luna.

Bajé las escaleras y me miré al espejo de mi baño.

Aluciné.

Mis ojos eran grises i alargados, mi cabello más dorado y mi figura completamente bella.
Pensé porqué mi corazón no daba un vuelco y porqué no me sorprendía.

Entonces sentí mi corazón pero muy débilmente. Probé a pararlo y se paró. Probé a querer moverlo y se movió. Genial! Un corazón que obedece mis órdenes.

Sonreí y pude ver unos dientes realmente perfectos y sanos. Mi propia imagen me deslumbraba...Salí al salón y mi madre se asustó porque se pensaba que era una intrusa...Jaja

Se lo expliqué todo y así uno por uno, a mi padre y a mi hermano. Se quedaron mudos y yo intenté hacer algo... Cojí un vaso pero en el intento se me rompió así que era eso, mis pensamientos no fallaban.
Caminé deprisa y me dí con la pared en medio segundo (Pues si la pared estaba más lejos!!).

Guau...

Y la última cosa (en realidad la penúltima pero la última cosa no la quería hacer delante de mi familia).
Probé comida.

Puaj, asqueroso.

Curiosamente, no sentía ganas de "beberme" a mi familia. Eran demasiado queridos para mí, y aún lo son.
Me han aceptado como soy y tratan de facilitarme las cosas, y lo más importante, no me han rechazado por ser lo que soy y me tratan como antes, que se agradece bastante, ya que nadie lo hace.


Ellos

20 de febrero de 2010

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Hola, mortales hoy vengo con otra historia ....

Los veo, estan por todas partes. En cuanto uno te toca te descubre el submundo que hay detras y ya no puedes escapar, te persiguen, eres su enemigo, puedes destruirlos porque sabes que existen. Y te encuentran, son muy buenos eliminando los cabos sueltos. Borran del mapa toda prueba de su existencia para que sigamos engañados, para que creamos que son leyenda, que son el producto de alguna mente loca que se dedico a escribir tonterias. Pero estan ahi, y yo... yo soy un cabo suelto que, de momento, no han podido atar.

Cada vez resulta mas dificil. Saben como huelo, EL conoce mi sabor. Es cuestion de tiempo que me huela, que me elimine. Ya se llevo a mi hermana, y a mi mejor amiga. Y a la vecina del 5º, y al jefe de cabina del cine de la calle mayor... Ellos se los llevan a todos. Son ganado, somos ganado.

Y yo... soy suya. El será el encargado de darme caza, porque fue El quien fallo la primera vez. Le gusta mi sabor, mi olor...llevo su marca. Ninguno de Ellos se metera en su caceria, nunca lo hacen. El Honor del Vampiro, lo llaman. Me da ventaja, solo El me busca, solo de El me oculto, solo El me encontrará y me matara. Es cuestion de tiempo.

Desde hace meses llevo su mismo horario, duerno de dia, vivo de noche, si es que lo que hago se puede definir como VIVIR. Es la unica forma hasta que encuentre a alguien que no me tome por loca, que me pueda ayudar, que este dispuesto a hacerlo. No lo hay.

Me ducho cada noche con geles de perfume muy fuerte, y cada amanecer antes de ir a dormir, para dificultarle que siga mi rastro. Ya he cambiado de ciudad 3 veces en los ultimo 8 meses, la ultima vez me había encontrado. Lo vi en la entrada del bar donde trabajaba, tan alto, tan palido. Me vio, sonrio, me helo la sangre. Intente marcharme antes de terminar el turno con una excusa tonta. No colo.

Ellos son pacientes, espero. Llego la hora de salir. Inicie el camino hacia el hotel mas cercano. Nunca llegue. Intercepto mi huida y me acorralo. Me probo de nuevo. Vi en su rostro el placer que le produce beber mi sangre, vi sen sus ojos su sed, su deseo por secar mi vida. Vi mi fin.

Es mas alto, mas fuerte, mas rapido... ninguna posibilidad, ninguna escapatoria y sin embargo, contra todo pronostico, aqui estoy. Con esa ya van dos. Parece que le gusta jugar con la comida, porque se que eso lo que soy, y eso es justo lo que hace, si no, no tiene sentido. No soy fuerte, ni agil, ni suficientemente lista como para vencerle en un cuerpo a cuerpo. Soy habil borrando mi rastro, nada mas.

Llegara el dia en que cometa otro error, y entonces, nada ni nadie podra hacer nada por mi. Sucumbire a El, me extinguire. Y nadie se acordara de mi, porque no existo. Porque hace ya mucho que nadie me conoce. No tengo amigos ni conocidos, no tengo familia, no tengo nada. No quiero que llegue a mi a traves de ellos. No quiero mas muertos en mi conciencia. No quiero que nadie me piense, asi le cuesta localizarme, asi araño minutos al poco tiempo que me queda... un ultimo atardecer, una ultima ola sobre las rocas, una ultima sonrisa...

Me ha encontrado, y si nadie lo remedia, sera mi fin. Habra ganado El.

El mundo de los vampiros

19 de febrero de 2010

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Hola, mortales

La sed de sangre es algo incontrolable. Al principio, intentas amainarla bebiendo todo tipo de cosas, y cuando te da el primer ataque de sed, te vuelves loco, es una sensación horrorosa, porque nunca había sentido nada igual. Cuando a mi me dio el primer ataque, en un primer momento no sabía qué hacer, pero luego casualmente, probé un poco de sangre que había en el suelo, y de repente mi sed desapareció y yo me sentí como en la gloria. Pero...un momento.....aquello era sangre! Yo no bebía sangre, claro que no, pero al parecer, aquella sustancia roja contrarestaba inmediatamente mi sed, asi que, si no quería enloquecer, tendría que beber sangre. Casi no recordaba nada de mi vida cuando era humano, yo trabajaba en una empresa de muebles, y un día, mis amigos de curro y yo decidimos salir a tomar unas copas por ahí. Bebimos sin parar, pero yo me supe controlar para beber sin enborracharme, no como mis amigos, que iban dando tumbos por la calle y agarrándose los unos a los otros para no caerse redondos al suelo. Cada uno fue a su casa, y yo fui acompañando a todos a sus casas, luego yo me encaminé hacia la mia. Iba paseando tranquilamente por la calle, que por cierto estaba desierta, observando con inquietud la enorme luna llena que se alzaba en el cielo. Sin más, vi una sombra detrás de mí, y algo se abalanzó sobre mí, tirandome hacia adelante. Luego senti como un pinchazo en el cuello y después...todo se sumió en la más inmensa oscuridad. Cuando desperté, me encontraba tumbado en una cama. Poco a poco, la borrosidad de mi vista desapareci´´o, y vi a un hombre que me observaba sonriente.
Hola, mi querido invitado.
Hola. ¿Qué hago aquí?
Me llamo Dark Fear, y ésta es mi casa.
Vaya nombre no?
Los nombres de los vampiros son así.
¿Vampiros?
¿Sabes? Me recuerdas a mí cuando me convertí.
¿Pero de qué coño hablas?
Has dejado de ser un humano, Iván.
Yo no pude evitar comenzar a reirme como un loco, pero aquel tal Dark Fear ni se inmutó y me observó con un serio geto en su rostro.
A ver si te ríes ahora. dijo contrariado Dark Fear, mostrando su gran boca, abriendola.
Mi risa cesó de inmediato. Dos colmillos sobresalían de la boca de aquel hombre. Me quedé palido.
¡Mierda! Tengo que estar soñando, tu no eres real, esta habitacion no es real, no!!!exclamé creyendo que me estaba volviendo majara.
No temas, Iván. Ahora ya no tendrás que tener todas esas preocupaciones de cuando eras humano. Ahora serán tu alimento.
¡Que te jodan, yo no soy como tú! bramé, y me levanté de un salto de la cama, observando a Dark Fear.
¿Que no? Mirate en el espejo anda.me recomendó Dark Fear.
Encontré el baño en aquel sitio y me observé al espejo...y casi me desmayo. Aquellos horrendos colmillos de Dark Fear también los tenía yo. Salí del baño y me acerqué a Dark Fear, que me observaba sonriete, posiblemente diviertiendose de la palidez que debia tener en aquel instante.
No se me ocurrió otra cosa que propinarle un puñetazo, pero increiblemente, como si supiera lo que iba a hacer, Dark Frear lo detuvo con una sola mano, casi sin moverse.
Relajate joder...me aconsejó el vampiro, y me empujó a la cama.
Aquel tio tenia una fuerza enorme.Yo caí de espaldas, pero no me hice daño, aunque él tampoco lo hizo con intención de herirme, simplemente quería que me calmase.
Ahora creerás que tu vida esta destrozada, pero no es así.explicó el hombre, que observaba tranquilamente por la ventana, mientras estaba de pie.
¿Quién eres?interrogué yo, ya sin intención de escapar, solo buscando explicaciones.
Ya te lo he dicho, soy Dark Fear. Probablemente, de niño te dririan tus padres que los vampiros y esas cosas no existian, pero....ah, engreidos humanos, creen saberlo todo, y son unos completos ignorantes. Soy un vampiro, totalmente real, nada de cuentos ni pesadillas Iván, estás en la pura y dura realidad.
Ésto no puede ser...murmuré yo, deseando despertar de aquello.
Convencete de una maldita vez, Iván. gruñó Dark Fear
Oye, ¿tu fuiste el que me convertiste?pregunté yo, comenzando a casar todos los acontecimientos.
Exacto. Si hubiese sido otro vampiro, ya no estarías vivo, pero a mi no me gusta matar por matar, y tienes suerte que de aquella no tenía sed, que si no...
¿Por qué no me mataste? Si de verdad ahora soy un vampiro, lo pasaré muy mal cada vez que tenga sed, y no podré estar al amanecer en la calle...
Mira Iván, nosotros los vampiros somo una raza avanzada. Puede que si que tengamos bastantes debilidades, el ajo, la luz del sol, la sed de sangre...pero también tenemos lo que los humanos llevan deseando toda su existencia: la vida eterna.
Entonces las coas son como se narran en las peliculas y eso ¿no?
Si.
Joder...
¿Qué pasa?
Toda mi anterior vida...todos mis amig...
¡OLVIDALOS!gritó de pronto Dark Fear. mira Iván, los humanos son escoria, nosotros somos el futuro, somos la evolución, nosotros sobreviviremos a los siglos, en cambio, ellos se extinguirán. Nosotros tenemos la eterna juventud, mil veces mas fuerza, podemos volar....hacer mil cosas que ellos jamás han soñado ni rozar.
Si pero ahora ya no me querrá mi familia.
No tienes que sentir compasión por los humanos, ellos son nuestro alimento, y la cosa esta facil: si no los matas, tu mueres, asi que qué prefieres, dejar que unos imbéciles sin futuro anden por ahi o que tu te mueras por culpa de tu conciencia?
Hombre, si la cosa está en sobrevivir...
Cuando la sed te domine, no pensarás si te estas cargando a un humano, a tu madre a tu padre o a tu abuela, solo pensarás en saciar tu sed, te lo digo por experiencia.

De todo aquello hace ya dos años, y ahora Dark Fear y yo somos grandes amigos, vamos de cacería todas las noches cuando tenemos sed, y compartimos nuestro botín.

Mi salvador ♥

16 de febrero de 2010

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Hola, mortales


La luna subió lentamente al cielo nocturno, como una promesa aún sin cumplir. Eran las 11:54 de la noche, del 4 de junio de 1992.
Yo me revolvía en mi cama, sin poder conciliar el sueño. Tenía la sensación de que algo iba a pasar dentro de poco. No sabía si levantarme, o intentar dormir un poco más. Opté por dormir, pero mi cuerpo no me dejó, estaba alerta. No pude con la presión de quedarme allí parada, y me levanté. Tenía un sudor frío por todo el cuerpo. Me di cuenta de que esa iba a ser la última noche en mi casa. A la mañana siguiente, vendría el director del orfanato del pueblo a llevarme a mi nuevo hogar.
Salí de mi habitación y me dirigí al balcón. Era viejo, y no parecía muy resistente, pero era un lugar acogedor para mí, ese balcón me proporcionaba protección.
La primera vez que estuve allí fue cuando unos chicos del colegio se burlaron de mí. En ese momento se me ocurrió que podría servir para jugar a la ouija, e invité a unos amigos. Solo jugamos dos días. La siguiente vez estaba muy triste porque mi perro había desaparecido. La quinta vez que subí estuve llorando 3 horas porque mi hermana se había roto el cuello en un accidente de moto. A la sexta vez que subí mis padres habían tenido una terrible y larga pelea. Las siguientes 4 veces que fui, estuve acompañada por mi hermano, y estuvimos hablando mucho. Nos hicimos inseparables. La undécima vez estuve en silencio, mirando al infinito, reflexionando sobre porqué mi hermano se había suicidado. A la duodécima mi vida se había roto por completo, recibí la noticia mas horrible de mi vida, mis padres habían sido asesinados.
La decimotercera vez estuve allí simplemente porque me lo pidió el cuerpo. Me quedé una hora mirando al cielo. Supliqué a quien me estuviera escuchando que acabara con mi vida, de cualquier forma, pero que terminara con ella. No soportaba la agonía de haber perdido a todas las personas que realmente quería.
La noche del 4 de junio me quedé mirando otra vez al cielo, y poco a poco cerré los ojos. El viento soplaba suavemente, y poco a poco, se llevó la intranquilidad de mi cuerpo, haciéndome olvidar los recuerdos que torturaban mi alma. Esos fueron los momentos más felices de mi vida, yo, en paz, sin pensar en nada, con el alma limpia como cuando acabas de nacer, sin ningún recuerdo penoso.
Entonces noté una mano resbalarse por mi cintura, y otra apoyarse en mi hombro. No grité, no tenía miedo. El viento se había llevado consigo todo recuerdo y sentimiento que acumulaba.
Mi opresor me susurró al oído con una voz grave pero dulce: " Vengo a concederte tu deseo". Entonces sentí que la mano que estaba apoyada en mi hombro subió lentamente y me sujetó la cabeza con dulzura. El hombre acercó su boca a mi cuello y sentí sus dientes clavándose en mi piel. Luego solo hubo silencio.
Lo último que sentí, fue la gratitud, la gran gratitud hacia mi salvador, mi ángel de la guarda, que escuchó mi plegaria y me la concedió.

La tlahuelpuchi

14 de febrero de 2010

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Hola, mortales

La tlahuelpuchi es una vampira con poderes de licantropía.

La gente de tlaxcala México cree en una entidad sobrenatural llamada tlahuelpuchi (tlahuelpocmimi plural).

Es un tipo de vampiro que vive con su familia humana, chupa la sangre de infantes en la noche. El tlahuelpuchi es similar al nahual en que ambos pueden transformarse en varias formas animales.

El nahual, no obstante aprende su arte y no necesita tomar sangre.
El tlahuelpuchi tiene una clase de aureola que brilla intensamente.
El tlahuelpuchi es producto de una maldición y no puede evitarla. A partir de la época de la pubertad deben alimentarse por lo menos una vez al mes con sangre, si no lo logran estos mueren. Al alimentarse mata a la víctima, la cual debe preferentemente ser un infante.

No hay manera de detectar un tlahuelpuchi excepto sorprendiéndola en el acto.
Si los miembros de una familia son responsables de la muerte de un tlahuelpuchi la maldición dada a ella le será pasada a un miembro de ésa familia.
La tlahuelpuchi puede cambiar de forma separando su cuerpo de sus piernas.

Generalmente toma la forma de algún pájaro como un pavo o un buitre.
Esto debido al ritual extraño que el tlahuelpuchi tiene que realizarse antes de que ella pueda entrar en la casa de una víctima.
El tlahuelpuchi debe volar sobre la casa de su víctima en forma de cruz del norte al sur, este al oeste.

En puebla a menudo se dice que se ven animales que brillan intensamente por el ataque de la tlahuelpuchi.
La tlahuelpuchi tiene su propia sociedad y territorios.
También tienen una clase de pacto con los shamans y otras criaturas supernaturales.

La muestra típica que el tlahuelpuchi mató a la víctima es contusiones en el cuello.

El tlahuelpuchi es rechazado por el ajo, las cebollas y el metal. El metal es representado a veces por un par de tijeras abiertas a la izquierda cerca de la cama, a veces un espejo, ó medallones religiosos fijados en el frente y detrás de la camisa en forma de cruz fijada a la ropa interior.

Las leyendas de vampiras de Europa y la de la leyenda tlahualpuchi son muy interesantes. La víctima de una tlahuelpuchi no se convierte en una tlahuelpuchi, solo muere. La tlahuelpuchi es una leyenda única de México.

El niño vampiro.

13 de febrero de 2010

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Hola, mortales...
Una pandilla formada por cuatro chicos y tres chicas, estaban de pie observando detenidamente, un viejo edificio, abandonado y muy antiguo. La pálida luz de la luna llena daba al edificio un aire fantasmal, y espeluznante. Uno de los chicos se acerco más a la puerta.
Seguro que este lugar esta embrujado. Luego se rió.
Todos rieron, hacía mucho tiempo que dejaron de creer en esas viejas y absurdas leyendas de Brujas, fantasmas, hombres lobo, vampiros......
Pero uno de los chicos que se llamaba Mark no rió.
Este edificio puede que esté embrujado de verdad.
Eso hizo que se rieran más.
¿Por que? Pregunto una chica rubia sonriendo...
Porque esta casa tiene una historia. Una historia macabra.
Cuéntala. Dijo otro chico de pelo oscuro.
Vale: Este edificio antes, en la edad media perteneció a un castillo, allí la santa inquisición capturaba a los herejes, y los torturaban sádicamente, no tenían escapatoria, los malignos sacerdotes. Los torturaban sin piedad, y si no confesaban de sus errores eran más torturados hasta morir. Una familia de herejes temía que los sacerdotes los torturaran. Y en efecto los capturaron. La familia formada por la madre, el padre y tres hijos pidieron piedad. Pero la santa inquisicion no escucharon sus plegarias y ordenaron que los llevaran ha la sala de torturas. Les emplearon torturas distintas. Al padre le estiraron los brazos y las piernas, hasta que los huesos se desencajaron y se despegaron. Ha la madre la ataron a una enorme mesa. Y le hicieron cosquillas en las plantas de los pies con toda clase de plumas. Al final la madre murió de un ataque de risa, a los dos hijos los lincharon sin piedad. Hasta que los mataron. El más pequeño de diez años, vio con la más absoluta tristeza y pánico como sus padres y sus hermanos habían muerto. Ahora llegaba su turno. Esta vez llego un solo sacerdotes y le dijo con maldad:
No temas lo tuyo será mas rápido.
Y dicho esto el hombre abrió la boca y sus dientes se afilaron hasta ser como cuchillos, su palidez aumento, y parecía que flotaba en el aire. El pequeño lloraba de terror e intentaba liberarse. Pero el sacerdote que se había convertido en una bestia sujeto con fuerza la cabeza del niño. Este sintió el apestoso aliento, y como los dientes se le hundieron en el cuello.
El chico termino la historia.
Que historia tan malvada: Dijo una chica morena.
Oye, espera: Dijo otro chico. ¿Como sabes esa historia con todo detalle?
Porque... ¡YO ERA ESE NIÑO! Y dicho esto comenzó a flotar, su piel se volvió pálida, y sus dientes se afilaron. Los muchachos aterrados intentaron huir. Pero el monstruo alcanzo al chico del pelo corto y hundió sus colmillos en el cuello hasta matarlo, este trago la sangre con placer haciéndole tener mas fuerzas, lo mismo hizo con la chica rubia y con los demás. Los cadáveres con dos perforaciones en el cuello y totalmente desangrados se hallaban tirados al lado del edificio. Mientras que Mark reía con maldad. Su diabólica sombra se veía reflejada en la luz de la luna llena. Si la gente encontrara a los chicos muertos en ese estado, al lado del edificio y conocieran la historia. Los vampiros dejarían de ser una leyenda.

23 de Diciembre

12 de febrero de 2010

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Hola, mortales

Era una tarde de invierno. A pesar de ser las 18:30, la noche estaba cerrada. No había luna en el cielo, y las luces de la ciudad ocultaban cualquier destello que las estrellas pudieran enviarnos. El cielo tenía un tono anaranjado, típico de las grandes aglomeraciones urbanas. Típico de mi ciudad.

A 2000 Km, mi familia, preparándolo todo para pasar la navidad. Mi madre, mi padre, mis hermanas, primos, tíos... todos, y yo...aquí, sola. Aunque mi jefe me juró el año pasado que esta navidad la pasaría con lo míos, algo me decía que iba a recibir una llamada de ultima hora que evitara que me subiera a ese avión que debería llevarme junto a los míos. Y como si de una premonición se tratase, ring, ring!!!, “A mi despacho, por favor”... Una vez mas, a trabajar la mañana de nochebuena.


Después de discutir con él, de asumir que esta navidad también la iba a pasar sola, y de llamar a mi madre para disgustarla de nuevo, me fuí de mi oficina hecha una furia rumbo al coche.


La verdad es que, pensándolo bien, hay varios sitios mas adecuados para que una mujer sola aparque su coche sin tentar a la suerte, pero yo siempre he sido un poco especial, rarita. Me encanta la zona del rio, tan solitaria, tan tranquila. Desde allí incluso se puede apreciar la luz de las estrellas más brillantes. Las estrellas... quien fuera una de ellas...


Siempre he destacado por ser torpe, cualquier cosa que cae en mis manos termina irremediablemente en el suelo, hecho añicos. Y como no podía ser de otra manera, el móvil aterrizó debajo de un coche, con la batería por un lado, la tapa por otro y el resto... a saber... Al levantarme del suelo, un movimiento extraño en el callejón llamó mi atención. A simple vista la escena parecía normal, un tipo con una rubia dándose el lote, pero...algo tenía la rubia que no era...que no era de personas...vivas... parecía un peso muerto. Y como la suerte no suele acompañarme, él levantó la vista y me vio. Por unos segundos dejé incluso de respirar. Se acercó a mi con un movimiento irreal, como si fuera un fantasma de una película de terror japonesa. En un segundo estaba situado delante de mí, mirándome con curiosidad. Su cara, tan blanca... la toqué suavemente, estaba frió y era duro como una piedra. Blanco como la luna. Hermoso. Su pelo, muy suave, cálido, en contraposición con el resto de su ser. Y de repente, me dejó desconcertada... me olió... mi pelo, mis manos, mi cuello... giró sobre sus talones y desapareció con el cuerpo de la pobre rubia, que yacía en el suelo desde hacía un rato. Y yo allí, preguntándome si acababa de alucinar o si lo que había visto era real.


A lo tonto, se me había hecho muy tarde, y caminar sola por esas calles... En un segundo alguien me agarró del pelo y me lanzó contra el suelo. Me quitaron el bolso y empezaron a pegarme. Uno de ellos se tumbó encima y justo cuando uno de ellos se preparaba para hacerme lo peor, el pánico se reflejó en su rostro. Me levanté rápidamente y les miré, deseando que les pasará lo peor. Algo había detrás de mí que los tenía verdaderamente aterrorizados. Algunos ya habían emprendido la huida, otros, estaban simplemente paralizados.

Me volví lentamente, y allí estaba él. Justo detrás de mi. Su silueta negra se recortaba en la calle. Su mirada impasible estaba fija en mi, fría, terrorífica. Su comisura empezó a curvarse, y apareció la sonrisa más diabólica que jamás había visto. Lo dos sabíamos qué era lo que iba a pasar. Lo más terrible es que yo le devolví una sonrisa igual de diabólica que la suya.

Hubo una autentica carnicería. Los pocos delincuentes que no habían huido yacían en el suelo desangrados. Y yo, sin inmutarme, recogí mi bolso y reanudé el camino hacia mi coche. Me iban a robar, violar y posiblemente matar. Yo misma lo hubiera hecho de haber tenido fuerza suficiente. Justo en ese instante me dí cuenta de que mi alma era como la suya, mi sitio estaba con él, en su mundo. De repente, sólo podía pensar en ser su compañera. Estar siempre con el. Lo sé, era una locura, ni si quiera sabía su nombre!!!. Estaba dispuesta a dejarlo todo, familia, amigos... alimentarme de los que habían significado algo para mi... pero... esa sensación, ese deseo que me empujaba era más fuerte que yo, era necesidad, sólo deseaba quedarme con él. Y él lo sabía, el sentía lo mismo.


Se me acercó, me abrazó suavemente. Tomó mi cara entre sus manos y me miró a los ojos. Sin mediar palabra, se inclinó sobre mí, me besó, y a continuación, un dolor intenso en el cuello y luego...nada. El final de mi vida como humana, el principio de otra etapa.

Hoy es 23 de diciembre y nunca más pasaré sola la navidad.
Iraia.

Akasha, reina del Kemet

11 de febrero de 2010

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Hola, mortales

El primer reino anterior al Egipto de las pirámides y los faraones, fue la primera en convertirse al reino de la noche, cuando Amel, un espíritu amante del sabor de la sangre humana se introdujo en su cuerpo, fusionándose con su corazón y transformando su cuerpo por completo, dándole la muerte para que la sangre ajena le diese la vida, transformando su carne en autentico mármol con el paso de los siglos, otorgándole fuerza para sobrevivir a los mortales, colmillos para beber la sangre de la yugular que Amel tanto desea, como moneda de cambio por la inmortalidad.
Se trata de un vampiro poderoso, los más cercano a Dios que haya pisado la tierra, pero cuya mente esta llena de sueños, de ideales imposibles cuyo único resultado son siempre miles de muertes.
Enkil, su rey y amante mortal, compañero de trono de Akasha durante seis mil años, que permanece a su lado por un amor profundo y ciego, que solo se levanta de su letargo para defender su permanencia al lado de su reina si alguien desea llevársela o beber de la fuente original.
Akasha, en su afan de traer la civilización a su reino introdujo la escritura y otras ciencias a Kemet. También se encargó de presionar a las tribus caníbales que poblaban en su reino, infligiendo un severo castigo a todo aquel que no abandonara las prácticas canibales. Esto la hizo muy odiada entre dichas tribus que no querían seguir su camino de civilización.

LA PROMESA

10 de febrero de 2010

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Hola, mortales


“Papi, no te mueras papi”

Sus palabras se repiten en mi memoria…

“papi, no te mueras papi”

Lo decía incansablemente, una y otra vez… como si fuese una retahíla…

“papi, no te mueras papi”

Lágrimas en sus ojos, dolor en su mirada, suplica impregnada en cada una de sus palabras…

“papi, no te mueras papi”

537 años atrás…

Moscú, Rusia.

Me encontraba enfermo de alta fiebre, hacía días que deliraba, que casi no podía mantener los ojos abiertos, no probaba bocado… si lo hacía terminaba devolviéndolo, había adelgazado demasiado, en pocas palabras… estaba falleciendo.

Mi familia había quedado reducida a solo dos miembros: Shúrik, mi niño, mi pequeño… mi hijo, de apenas seis años, y yo…Evgeni.

Elena, mi amada esposa desgraciadamente había fallecido al traer al mundo a nuestro primogénito.

Anna, nuestra vecina venia algunas veces al día para saber como estaba, solía ponerme compresas de agua fría y medicarme con cuanto menjurje supiera, vivíamos a las afueras de Moscú, alejados por días de un médico para que me atendiera.

Recuerdo que estábamos a mediados de agosto, era tarde, el crepúsculo llegaría de un minuto a otro y mi salud declinaba cada vez más… mi respiración era forzosa, y mis lamentos peores, pero entre tanta gravedad aun podía escuchar la voz de mi hijo llamándome a permanecer a su lado.

papi, no te mueras papi.

Lloraba y me hablaba entre sus sollozos... y contra mi voluntad no podía hacer nada, parecía sumergido en un sueño, mis parpados pesaban demasiado no podía abrirlos, las palabras se ahogaban en mi garganta convirtiéndose en algo in entendible para mi niño.

No me vallas a dejar… prometiste que estarías para siempre a mi lado, no me puedes dejar, papi.

Pero entre tanta confusión me pareció escuchar la voz de un adulto, no la reconocí… y me pregunté quien sería ese desconocido que entraba en una casa sin pedir permiso a los habitantes principales.

no llores más niño, que la enfermedad de tu padre tiene solución.

eh, ¿Quién es usted?

shhh, soy alguien muy bueno que quiere ayudar a tu papi…

enserio… ¡¡entonces ayúdelo!!

¿Ayudarme?, como podía ayudarme ese hombre… ¿acaso era medico?, bueno quizás Anna había logrado que su esposo fuera por uno a la ciudad… pero eso no podía ser, el no se encontraba… entonces ¿Cómo se había enterado de mi enfermedad?

si... lo voy a ayudar… pero eso tiene un precio mi pequeño, ¿podrías pagarlo?

pre… precio… le daremos todo lo que podamos, verá que cuando mi papi se recupere le dará todo lo que pida…

lo que yo quiero no es en si una renumeración.

¿en.. entonces que desea, señor?

algo más valioso que lo material que poseas.

eh… no tenemos nada más valioso, señor.

Mi niño se escucho triste con esa declaración, ¿algo más valioso que lo material?, él era muy pequeño como para comprender eso, ¿más valioso?, ¿acaso se refería a nuestra vida? ¿mi vida… o la de él?, no… que se valla, quería decírselo pero no pude…. Estaba demasiado cansado…

claro que lo tienes pequeño, y si me lo das tu padre se recuperará enseguida.

si dice que lo tengo, entonces tómelo, es suyo, pero haga que mi papi se sienta mejor..

eso es todo lo que quería escuchar, niño.

Escuche que sus pasos se acercaban a mi lecho de convaleciente y sentí como se detenía cerca de donde estaba mi niño.

eh… espere que hace señor…

¿Qué hace? Que le hace a mi niño…

shhh solo relájate, que esto no dolerá demasiado…

¿Dolerle? Que le estaba haciendo ese hombre a mi hijo. Escuche algunos sonidos ahogados… me estaba desesperando.. ¿Que sucedía?… haciendo un esfuerzo sobre humano logré abrir un poco los ojos… no me agrado lo que vi.

Un hombre ataviado con finas vestimentas de cabellos lacios oscuros un poco largos, ya que le cubrían el rostro, estaba cargando a Shúrik en brazos, su cabeza estaba inclinada hacia el cuello de mi niño… él hacia gestos de dolor… mientras apretaba fuertemente sus ojitos…

Quise gritar que lo dejará, levantarme y quitárselo de las manos pero lo más que llegue a hacer fue a medio levantar un brazo en protesta de lo que le hacia a mi hijo.

Pasados algunos minutos que a mi parecer fueron eternos… ese hombre abandono el cuello de mi hijo; su respiración era muy sutil a penas y podía ver como su pecho se contraía y expandía... pero estaba vivo… sus ojitos se abrieron y me miraron… me sonrió… después desvió su mirada y miro al hombre… esperando que cumpliera con su palabra…

El alzó una ceja y su gesto parecía una mezcla entre sorprendido e indignado, depositó con cuidado el cuerpo de mi hijo en una silla próxima a la cama, se acercó a mi con una sonrisa burlona entre sus labios…

tu hijo quiere que te recuperes… ya pago el precio… así que no me mires de esa manera ya que vas a “vivir”, solo un “poco” más… jajajajaja.

Sentí que sus palabras eran pronunciadas con ironía y sarcasmo, y no entendía por que, mi mente, estaba colapsando ya veía demasiado borroso, “no moriré… siempre esteré aquí” fue el ultimo pensamiento coherente que tuve; me agarro del cuello del camisón que traía puesto y me medio incorporó sin gran esfuerzo, parecía un muñeco entre sus manos, lo ultimo que recuerdo antes de caer en las brumas de la inconciencia son sus ojos cafés claros y… dos colmillos, demasiado grandes como para pertenecer a un humano, en su boca.

Cuando desperté no sentía más dolor, estaba desorientado y los recuerdos venían a mi como si fueran alguna especie de flash, solo una vela iluminaba la estancia, pero aun así mis ojos se fueron adaptando a la oscuridad... me sorprendí estaba mejor y parecía como si nunca hubiera estado al borde de la muerte.

Me levante de la cama, mis pies descalzos se desplazaron sobre la fría madera, pero aun así no lo sentí y tampoco le presté atención en ese momento, me dirigí a la habitación de mi niño.

Estaba recostado en su cama, sus bracitos sobre su pecho, esa postura siempre se la reproché, ya que cada vez que hacía eso solían darle pesadillas; sonreí, se pondría muy feliz cuando me viera recuperado…

no moriré… siempre esteré aquí… fue un mormullo dirigido solo a él, quería que me escuchara, pero no quería despertarlo.

al fin despertaste… que bien, tu cena te espera…

eh, ¿mi cena?

No me había dado cuenta de su presencia hasta en el momento en que hablo.

Cena. Como si esa palabra fuese mágica un hambre atroz me invadió.

Me paso una copa con vino tinto, al menos eso pensé, la bebí… un sabor metálico recorrió mi garganta… pero en vez de parecerme desagradable cada célula de mi cuerpo pareció gritar por más en el momento en que bebí la ultima gota.

Mis ojos buscaron con desesperación más alimento y el muy amablemente me condujo donde había… Anna… sus ojos lloraron y sus labios me suplicaron por que no le hiciera daño… más mi sentido del oído pareció desaparecer en ese momento, solo lograba percibir el latido desmesurado de su corazón… y eso era música para mi… una melodía digna de escuchar…

Al acabar pensé en mi hijo y me dirigí a verlo…

Se encontraba exactamente igual que como lo había visto… y eso no estaba bien, él siempre solía removerse entre sueños.

Me acerque lentamente hacia su cama y entonces me di cuenta…

…no respiraba…

Estaba muerto.

Y mi alma murió con él.

Me enfurecí… temblaba de ira… y grité, una y muchas veces más, pero el no despertó… se veía tan pacífico, tan tierno, mi niño… tan lindo.

Mi conciencia reclamaba venganza… más no me deje cegar, sabía que mis fuerzas eran inútiles en ese momento... así que solo deje pasar el tiempo… mucho tiempo.

Cuando el momento de obtener la venganza llego no la disfrute demasiado…
Ya que al decapitar a mi creador, mi maestro, a mi compañero de eternidad… el asesino de mi hijo… él… sonrió… yo quería que sufriera, pero me sonrió… y lo odie tanto como me odio a mi mismo…

Año actual
Los Ángeles, Estados Unidos.

Dos sonrisas se conservan intactas entre mis recuerdos…

Una de esperanza, ilusión, cariño y amor.

La otra de agradecimiento, perdón, disculpa, y amor.

En las dos había amor, cada uno a su manera mi pequeño Shúrik me amaba como se ama a un padre, y Louis como se ama a un hermano, y aunque me cueste admitirlo llegue a apreciarlo un poco, y hasta hoy en día ninguna de las dos heridas sana.

Aun permanezco, intacto en el tiempo, atado a la promesa de no morir…

Mi salvación… su condena… mi vida… su muerte… mi eternidad… su eternidad en mi memoria…

Sus cabellos castaños imposibles de peinar, sus ojitos almendrados, su tierna sonrisa, su dulce voz… Su eterna inocencia plasmada para siempre en mis más bellos recuerdos,
Son mi mayor tesoro y a la vez mi peor tormento.

“papi, no te mueras papi…”

…y sigo aquí…                                                                    

Que los muertos descansen en paz -Laß die Verstorbenen ruhen- (Kaspar Stieler, 1632-1707)

9 de febrero de 2010

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Hola, mortales



¡Muere, Filidor! 
¿por qué no moriste por tu deseo? 
El coro de promesas de las musas 
anunciaba herederos a tu nombre, 
aunque pensara Florilis 
que ninguno se lamentaría por ti. 
Florilis, ciertamente, 
reirá con tu muerte; 
y, de seguro, 
chistes contará 
encima de tu ataúd 
y brincará, vitoreará 
y cantará sobre tu tumba. 
Si alguien menciona tu nombre, 
tras tu muerte, 
como, cuando o donde sea, 
ella se burlará sobre tu lápida, 
ella misma sacudirá tus roídos huesos. 
Mas, orgullosa niña, 
no imagines 
que te dejaré ir así. 
Un rostro espectral, 
parecido al mío, te atormentará; 
te perseguirá mi fantasma e irá a la cama contigo. 
Un opresivo sueño 
te despertará frecuentemente. 
Con dificultad creerás cómo entonces puedo asustarte: 
Haré miserable tu vida con lamentos y golpes. 
Si por la mañana te encontraran contusiones, 
di que te las hice por vengarme. 
Si caes enferma 
te atormentaré en tus pensamientos. 
Más vale entonces te corrijas 
mientras tiempo hay para hacerlo. 
Si me desvaneces en las aguas vaporosas del Aquerón 
no tendrá sentido quejarse 
cuando te atormente mi fantasma.

La tentación del vampiro

8 de febrero de 2010

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Hola, mortales.


Torbellino de hombres ardiendo y bailando sobre las mesas
Un hombre sin cara detrás de un mascara
Leyendo antiguas fábulas
Historias de los milenios pasados, historias de nuestra juventud
Sombríos poemas escritos en sangre, descubriendo la verdad

Sedúceme con pasión, asesíname con deseo
Lame la sangre de mi cuello con tu lengua de doble filo
Déjame sentir tu amor, déjame sentirte desde lo mas profundo de tu ser
Déjame succionar tu sangre una vez más antes de morir

Clava tu estaca a través de mi muerto corazón
Besame con tus dulces y tersos labios por última vez
Tatúa tus símbolos en la profundidad de mi muerta piel
Con tus largas y mugrientas uñas, hasta que llegues al fondo

Vino rojo de sangre virgen, del medio de unas piernas femeninas
Lujuria envuelta en miembros, lenguas empapadas de sangre
Seducción nocturna, romance en el fuego
Banquete en la oscuridad, la tentación del vampiro.