El niño vampiro.

13 de febrero de 2010

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Hola, mortales...
Una pandilla formada por cuatro chicos y tres chicas, estaban de pie observando detenidamente, un viejo edificio, abandonado y muy antiguo. La pálida luz de la luna llena daba al edificio un aire fantasmal, y espeluznante. Uno de los chicos se acerco más a la puerta.
Seguro que este lugar esta embrujado. Luego se rió.
Todos rieron, hacía mucho tiempo que dejaron de creer en esas viejas y absurdas leyendas de Brujas, fantasmas, hombres lobo, vampiros......
Pero uno de los chicos que se llamaba Mark no rió.
Este edificio puede que esté embrujado de verdad.
Eso hizo que se rieran más.
¿Por que? Pregunto una chica rubia sonriendo...
Porque esta casa tiene una historia. Una historia macabra.
Cuéntala. Dijo otro chico de pelo oscuro.
Vale: Este edificio antes, en la edad media perteneció a un castillo, allí la santa inquisición capturaba a los herejes, y los torturaban sádicamente, no tenían escapatoria, los malignos sacerdotes. Los torturaban sin piedad, y si no confesaban de sus errores eran más torturados hasta morir. Una familia de herejes temía que los sacerdotes los torturaran. Y en efecto los capturaron. La familia formada por la madre, el padre y tres hijos pidieron piedad. Pero la santa inquisicion no escucharon sus plegarias y ordenaron que los llevaran ha la sala de torturas. Les emplearon torturas distintas. Al padre le estiraron los brazos y las piernas, hasta que los huesos se desencajaron y se despegaron. Ha la madre la ataron a una enorme mesa. Y le hicieron cosquillas en las plantas de los pies con toda clase de plumas. Al final la madre murió de un ataque de risa, a los dos hijos los lincharon sin piedad. Hasta que los mataron. El más pequeño de diez años, vio con la más absoluta tristeza y pánico como sus padres y sus hermanos habían muerto. Ahora llegaba su turno. Esta vez llego un solo sacerdotes y le dijo con maldad:
No temas lo tuyo será mas rápido.
Y dicho esto el hombre abrió la boca y sus dientes se afilaron hasta ser como cuchillos, su palidez aumento, y parecía que flotaba en el aire. El pequeño lloraba de terror e intentaba liberarse. Pero el sacerdote que se había convertido en una bestia sujeto con fuerza la cabeza del niño. Este sintió el apestoso aliento, y como los dientes se le hundieron en el cuello.
El chico termino la historia.
Que historia tan malvada: Dijo una chica morena.
Oye, espera: Dijo otro chico. ¿Como sabes esa historia con todo detalle?
Porque... ¡YO ERA ESE NIÑO! Y dicho esto comenzó a flotar, su piel se volvió pálida, y sus dientes se afilaron. Los muchachos aterrados intentaron huir. Pero el monstruo alcanzo al chico del pelo corto y hundió sus colmillos en el cuello hasta matarlo, este trago la sangre con placer haciéndole tener mas fuerzas, lo mismo hizo con la chica rubia y con los demás. Los cadáveres con dos perforaciones en el cuello y totalmente desangrados se hallaban tirados al lado del edificio. Mientras que Mark reía con maldad. Su diabólica sombra se veía reflejada en la luz de la luna llena. Si la gente encontrara a los chicos muertos en ese estado, al lado del edificio y conocieran la historia. Los vampiros dejarían de ser una leyenda.

23 de Diciembre

12 de febrero de 2010

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Hola, mortales

Era una tarde de invierno. A pesar de ser las 18:30, la noche estaba cerrada. No había luna en el cielo, y las luces de la ciudad ocultaban cualquier destello que las estrellas pudieran enviarnos. El cielo tenía un tono anaranjado, típico de las grandes aglomeraciones urbanas. Típico de mi ciudad.

A 2000 Km, mi familia, preparándolo todo para pasar la navidad. Mi madre, mi padre, mis hermanas, primos, tíos... todos, y yo...aquí, sola. Aunque mi jefe me juró el año pasado que esta navidad la pasaría con lo míos, algo me decía que iba a recibir una llamada de ultima hora que evitara que me subiera a ese avión que debería llevarme junto a los míos. Y como si de una premonición se tratase, ring, ring!!!, “A mi despacho, por favor”... Una vez mas, a trabajar la mañana de nochebuena.


Después de discutir con él, de asumir que esta navidad también la iba a pasar sola, y de llamar a mi madre para disgustarla de nuevo, me fuí de mi oficina hecha una furia rumbo al coche.


La verdad es que, pensándolo bien, hay varios sitios mas adecuados para que una mujer sola aparque su coche sin tentar a la suerte, pero yo siempre he sido un poco especial, rarita. Me encanta la zona del rio, tan solitaria, tan tranquila. Desde allí incluso se puede apreciar la luz de las estrellas más brillantes. Las estrellas... quien fuera una de ellas...


Siempre he destacado por ser torpe, cualquier cosa que cae en mis manos termina irremediablemente en el suelo, hecho añicos. Y como no podía ser de otra manera, el móvil aterrizó debajo de un coche, con la batería por un lado, la tapa por otro y el resto... a saber... Al levantarme del suelo, un movimiento extraño en el callejón llamó mi atención. A simple vista la escena parecía normal, un tipo con una rubia dándose el lote, pero...algo tenía la rubia que no era...que no era de personas...vivas... parecía un peso muerto. Y como la suerte no suele acompañarme, él levantó la vista y me vio. Por unos segundos dejé incluso de respirar. Se acercó a mi con un movimiento irreal, como si fuera un fantasma de una película de terror japonesa. En un segundo estaba situado delante de mí, mirándome con curiosidad. Su cara, tan blanca... la toqué suavemente, estaba frió y era duro como una piedra. Blanco como la luna. Hermoso. Su pelo, muy suave, cálido, en contraposición con el resto de su ser. Y de repente, me dejó desconcertada... me olió... mi pelo, mis manos, mi cuello... giró sobre sus talones y desapareció con el cuerpo de la pobre rubia, que yacía en el suelo desde hacía un rato. Y yo allí, preguntándome si acababa de alucinar o si lo que había visto era real.


A lo tonto, se me había hecho muy tarde, y caminar sola por esas calles... En un segundo alguien me agarró del pelo y me lanzó contra el suelo. Me quitaron el bolso y empezaron a pegarme. Uno de ellos se tumbó encima y justo cuando uno de ellos se preparaba para hacerme lo peor, el pánico se reflejó en su rostro. Me levanté rápidamente y les miré, deseando que les pasará lo peor. Algo había detrás de mí que los tenía verdaderamente aterrorizados. Algunos ya habían emprendido la huida, otros, estaban simplemente paralizados.

Me volví lentamente, y allí estaba él. Justo detrás de mi. Su silueta negra se recortaba en la calle. Su mirada impasible estaba fija en mi, fría, terrorífica. Su comisura empezó a curvarse, y apareció la sonrisa más diabólica que jamás había visto. Lo dos sabíamos qué era lo que iba a pasar. Lo más terrible es que yo le devolví una sonrisa igual de diabólica que la suya.

Hubo una autentica carnicería. Los pocos delincuentes que no habían huido yacían en el suelo desangrados. Y yo, sin inmutarme, recogí mi bolso y reanudé el camino hacia mi coche. Me iban a robar, violar y posiblemente matar. Yo misma lo hubiera hecho de haber tenido fuerza suficiente. Justo en ese instante me dí cuenta de que mi alma era como la suya, mi sitio estaba con él, en su mundo. De repente, sólo podía pensar en ser su compañera. Estar siempre con el. Lo sé, era una locura, ni si quiera sabía su nombre!!!. Estaba dispuesta a dejarlo todo, familia, amigos... alimentarme de los que habían significado algo para mi... pero... esa sensación, ese deseo que me empujaba era más fuerte que yo, era necesidad, sólo deseaba quedarme con él. Y él lo sabía, el sentía lo mismo.


Se me acercó, me abrazó suavemente. Tomó mi cara entre sus manos y me miró a los ojos. Sin mediar palabra, se inclinó sobre mí, me besó, y a continuación, un dolor intenso en el cuello y luego...nada. El final de mi vida como humana, el principio de otra etapa.

Hoy es 23 de diciembre y nunca más pasaré sola la navidad.
Iraia.

Akasha, reina del Kemet

11 de febrero de 2010

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Hola, mortales

El primer reino anterior al Egipto de las pirámides y los faraones, fue la primera en convertirse al reino de la noche, cuando Amel, un espíritu amante del sabor de la sangre humana se introdujo en su cuerpo, fusionándose con su corazón y transformando su cuerpo por completo, dándole la muerte para que la sangre ajena le diese la vida, transformando su carne en autentico mármol con el paso de los siglos, otorgándole fuerza para sobrevivir a los mortales, colmillos para beber la sangre de la yugular que Amel tanto desea, como moneda de cambio por la inmortalidad.
Se trata de un vampiro poderoso, los más cercano a Dios que haya pisado la tierra, pero cuya mente esta llena de sueños, de ideales imposibles cuyo único resultado son siempre miles de muertes.
Enkil, su rey y amante mortal, compañero de trono de Akasha durante seis mil años, que permanece a su lado por un amor profundo y ciego, que solo se levanta de su letargo para defender su permanencia al lado de su reina si alguien desea llevársela o beber de la fuente original.
Akasha, en su afan de traer la civilización a su reino introdujo la escritura y otras ciencias a Kemet. También se encargó de presionar a las tribus caníbales que poblaban en su reino, infligiendo un severo castigo a todo aquel que no abandonara las prácticas canibales. Esto la hizo muy odiada entre dichas tribus que no querían seguir su camino de civilización.

LA PROMESA

10 de febrero de 2010

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Hola, mortales


“Papi, no te mueras papi”

Sus palabras se repiten en mi memoria…

“papi, no te mueras papi”

Lo decía incansablemente, una y otra vez… como si fuese una retahíla…

“papi, no te mueras papi”

Lágrimas en sus ojos, dolor en su mirada, suplica impregnada en cada una de sus palabras…

“papi, no te mueras papi”

537 años atrás…

Moscú, Rusia.

Me encontraba enfermo de alta fiebre, hacía días que deliraba, que casi no podía mantener los ojos abiertos, no probaba bocado… si lo hacía terminaba devolviéndolo, había adelgazado demasiado, en pocas palabras… estaba falleciendo.

Mi familia había quedado reducida a solo dos miembros: Shúrik, mi niño, mi pequeño… mi hijo, de apenas seis años, y yo…Evgeni.

Elena, mi amada esposa desgraciadamente había fallecido al traer al mundo a nuestro primogénito.

Anna, nuestra vecina venia algunas veces al día para saber como estaba, solía ponerme compresas de agua fría y medicarme con cuanto menjurje supiera, vivíamos a las afueras de Moscú, alejados por días de un médico para que me atendiera.

Recuerdo que estábamos a mediados de agosto, era tarde, el crepúsculo llegaría de un minuto a otro y mi salud declinaba cada vez más… mi respiración era forzosa, y mis lamentos peores, pero entre tanta gravedad aun podía escuchar la voz de mi hijo llamándome a permanecer a su lado.

papi, no te mueras papi.

Lloraba y me hablaba entre sus sollozos... y contra mi voluntad no podía hacer nada, parecía sumergido en un sueño, mis parpados pesaban demasiado no podía abrirlos, las palabras se ahogaban en mi garganta convirtiéndose en algo in entendible para mi niño.

No me vallas a dejar… prometiste que estarías para siempre a mi lado, no me puedes dejar, papi.

Pero entre tanta confusión me pareció escuchar la voz de un adulto, no la reconocí… y me pregunté quien sería ese desconocido que entraba en una casa sin pedir permiso a los habitantes principales.

no llores más niño, que la enfermedad de tu padre tiene solución.

eh, ¿Quién es usted?

shhh, soy alguien muy bueno que quiere ayudar a tu papi…

enserio… ¡¡entonces ayúdelo!!

¿Ayudarme?, como podía ayudarme ese hombre… ¿acaso era medico?, bueno quizás Anna había logrado que su esposo fuera por uno a la ciudad… pero eso no podía ser, el no se encontraba… entonces ¿Cómo se había enterado de mi enfermedad?

si... lo voy a ayudar… pero eso tiene un precio mi pequeño, ¿podrías pagarlo?

pre… precio… le daremos todo lo que podamos, verá que cuando mi papi se recupere le dará todo lo que pida…

lo que yo quiero no es en si una renumeración.

¿en.. entonces que desea, señor?

algo más valioso que lo material que poseas.

eh… no tenemos nada más valioso, señor.

Mi niño se escucho triste con esa declaración, ¿algo más valioso que lo material?, él era muy pequeño como para comprender eso, ¿más valioso?, ¿acaso se refería a nuestra vida? ¿mi vida… o la de él?, no… que se valla, quería decírselo pero no pude…. Estaba demasiado cansado…

claro que lo tienes pequeño, y si me lo das tu padre se recuperará enseguida.

si dice que lo tengo, entonces tómelo, es suyo, pero haga que mi papi se sienta mejor..

eso es todo lo que quería escuchar, niño.

Escuche que sus pasos se acercaban a mi lecho de convaleciente y sentí como se detenía cerca de donde estaba mi niño.

eh… espere que hace señor…

¿Qué hace? Que le hace a mi niño…

shhh solo relájate, que esto no dolerá demasiado…

¿Dolerle? Que le estaba haciendo ese hombre a mi hijo. Escuche algunos sonidos ahogados… me estaba desesperando.. ¿Que sucedía?… haciendo un esfuerzo sobre humano logré abrir un poco los ojos… no me agrado lo que vi.

Un hombre ataviado con finas vestimentas de cabellos lacios oscuros un poco largos, ya que le cubrían el rostro, estaba cargando a Shúrik en brazos, su cabeza estaba inclinada hacia el cuello de mi niño… él hacia gestos de dolor… mientras apretaba fuertemente sus ojitos…

Quise gritar que lo dejará, levantarme y quitárselo de las manos pero lo más que llegue a hacer fue a medio levantar un brazo en protesta de lo que le hacia a mi hijo.

Pasados algunos minutos que a mi parecer fueron eternos… ese hombre abandono el cuello de mi hijo; su respiración era muy sutil a penas y podía ver como su pecho se contraía y expandía... pero estaba vivo… sus ojitos se abrieron y me miraron… me sonrió… después desvió su mirada y miro al hombre… esperando que cumpliera con su palabra…

El alzó una ceja y su gesto parecía una mezcla entre sorprendido e indignado, depositó con cuidado el cuerpo de mi hijo en una silla próxima a la cama, se acercó a mi con una sonrisa burlona entre sus labios…

tu hijo quiere que te recuperes… ya pago el precio… así que no me mires de esa manera ya que vas a “vivir”, solo un “poco” más… jajajajaja.

Sentí que sus palabras eran pronunciadas con ironía y sarcasmo, y no entendía por que, mi mente, estaba colapsando ya veía demasiado borroso, “no moriré… siempre esteré aquí” fue el ultimo pensamiento coherente que tuve; me agarro del cuello del camisón que traía puesto y me medio incorporó sin gran esfuerzo, parecía un muñeco entre sus manos, lo ultimo que recuerdo antes de caer en las brumas de la inconciencia son sus ojos cafés claros y… dos colmillos, demasiado grandes como para pertenecer a un humano, en su boca.

Cuando desperté no sentía más dolor, estaba desorientado y los recuerdos venían a mi como si fueran alguna especie de flash, solo una vela iluminaba la estancia, pero aun así mis ojos se fueron adaptando a la oscuridad... me sorprendí estaba mejor y parecía como si nunca hubiera estado al borde de la muerte.

Me levante de la cama, mis pies descalzos se desplazaron sobre la fría madera, pero aun así no lo sentí y tampoco le presté atención en ese momento, me dirigí a la habitación de mi niño.

Estaba recostado en su cama, sus bracitos sobre su pecho, esa postura siempre se la reproché, ya que cada vez que hacía eso solían darle pesadillas; sonreí, se pondría muy feliz cuando me viera recuperado…

no moriré… siempre esteré aquí… fue un mormullo dirigido solo a él, quería que me escuchara, pero no quería despertarlo.

al fin despertaste… que bien, tu cena te espera…

eh, ¿mi cena?

No me había dado cuenta de su presencia hasta en el momento en que hablo.

Cena. Como si esa palabra fuese mágica un hambre atroz me invadió.

Me paso una copa con vino tinto, al menos eso pensé, la bebí… un sabor metálico recorrió mi garganta… pero en vez de parecerme desagradable cada célula de mi cuerpo pareció gritar por más en el momento en que bebí la ultima gota.

Mis ojos buscaron con desesperación más alimento y el muy amablemente me condujo donde había… Anna… sus ojos lloraron y sus labios me suplicaron por que no le hiciera daño… más mi sentido del oído pareció desaparecer en ese momento, solo lograba percibir el latido desmesurado de su corazón… y eso era música para mi… una melodía digna de escuchar…

Al acabar pensé en mi hijo y me dirigí a verlo…

Se encontraba exactamente igual que como lo había visto… y eso no estaba bien, él siempre solía removerse entre sueños.

Me acerque lentamente hacia su cama y entonces me di cuenta…

…no respiraba…

Estaba muerto.

Y mi alma murió con él.

Me enfurecí… temblaba de ira… y grité, una y muchas veces más, pero el no despertó… se veía tan pacífico, tan tierno, mi niño… tan lindo.

Mi conciencia reclamaba venganza… más no me deje cegar, sabía que mis fuerzas eran inútiles en ese momento... así que solo deje pasar el tiempo… mucho tiempo.

Cuando el momento de obtener la venganza llego no la disfrute demasiado…
Ya que al decapitar a mi creador, mi maestro, a mi compañero de eternidad… el asesino de mi hijo… él… sonrió… yo quería que sufriera, pero me sonrió… y lo odie tanto como me odio a mi mismo…

Año actual
Los Ángeles, Estados Unidos.

Dos sonrisas se conservan intactas entre mis recuerdos…

Una de esperanza, ilusión, cariño y amor.

La otra de agradecimiento, perdón, disculpa, y amor.

En las dos había amor, cada uno a su manera mi pequeño Shúrik me amaba como se ama a un padre, y Louis como se ama a un hermano, y aunque me cueste admitirlo llegue a apreciarlo un poco, y hasta hoy en día ninguna de las dos heridas sana.

Aun permanezco, intacto en el tiempo, atado a la promesa de no morir…

Mi salvación… su condena… mi vida… su muerte… mi eternidad… su eternidad en mi memoria…

Sus cabellos castaños imposibles de peinar, sus ojitos almendrados, su tierna sonrisa, su dulce voz… Su eterna inocencia plasmada para siempre en mis más bellos recuerdos,
Son mi mayor tesoro y a la vez mi peor tormento.

“papi, no te mueras papi…”

…y sigo aquí…                                                                    

Que los muertos descansen en paz -Laß die Verstorbenen ruhen- (Kaspar Stieler, 1632-1707)

9 de febrero de 2010

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Hola, mortales



¡Muere, Filidor! 
¿por qué no moriste por tu deseo? 
El coro de promesas de las musas 
anunciaba herederos a tu nombre, 
aunque pensara Florilis 
que ninguno se lamentaría por ti. 
Florilis, ciertamente, 
reirá con tu muerte; 
y, de seguro, 
chistes contará 
encima de tu ataúd 
y brincará, vitoreará 
y cantará sobre tu tumba. 
Si alguien menciona tu nombre, 
tras tu muerte, 
como, cuando o donde sea, 
ella se burlará sobre tu lápida, 
ella misma sacudirá tus roídos huesos. 
Mas, orgullosa niña, 
no imagines 
que te dejaré ir así. 
Un rostro espectral, 
parecido al mío, te atormentará; 
te perseguirá mi fantasma e irá a la cama contigo. 
Un opresivo sueño 
te despertará frecuentemente. 
Con dificultad creerás cómo entonces puedo asustarte: 
Haré miserable tu vida con lamentos y golpes. 
Si por la mañana te encontraran contusiones, 
di que te las hice por vengarme. 
Si caes enferma 
te atormentaré en tus pensamientos. 
Más vale entonces te corrijas 
mientras tiempo hay para hacerlo. 
Si me desvaneces en las aguas vaporosas del Aquerón 
no tendrá sentido quejarse 
cuando te atormente mi fantasma.

La tentación del vampiro

8 de febrero de 2010

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Hola, mortales.


Torbellino de hombres ardiendo y bailando sobre las mesas
Un hombre sin cara detrás de un mascara
Leyendo antiguas fábulas
Historias de los milenios pasados, historias de nuestra juventud
Sombríos poemas escritos en sangre, descubriendo la verdad

Sedúceme con pasión, asesíname con deseo
Lame la sangre de mi cuello con tu lengua de doble filo
Déjame sentir tu amor, déjame sentirte desde lo mas profundo de tu ser
Déjame succionar tu sangre una vez más antes de morir

Clava tu estaca a través de mi muerto corazón
Besame con tus dulces y tersos labios por última vez
Tatúa tus símbolos en la profundidad de mi muerta piel
Con tus largas y mugrientas uñas, hasta que llegues al fondo

Vino rojo de sangre virgen, del medio de unas piernas femeninas
Lujuria envuelta en miembros, lenguas empapadas de sangre
Seducción nocturna, romance en el fuego
Banquete en la oscuridad, la tentación del vampiro.